Somos María y Claudio.
Llevamos años fotografiando bodas y hay algo que tenemos claro: cuando estáis tranquilos, todo funciona mejor.
Por eso trabajamos de forma natural, sin forzar ni dirigir demasiado. Preferimos observar, estar cerca y dejar que las cosas pasen.
No estamos solo para hacer fotos.
Estamos para acompañaros, para que os sintáis cómodos y para que podáis vivir el día sin estar pendientes de la cámara.
Sabemos que no sois modelos (ni hace falta).
Nuestro trabajo es que podáis ser vosotros mismos y que todo fluya.
Trabajamos con parejas que quieren vivir su boda y disfrutarla de verdad.
Si os sentís identificados, ¡estaremos encantados de conoceros!